
textura
Llorando frente a ella parecía la vida una película furiosa. No se veía entonces la cámara girando alrededor de ellos, tratando de reflejar lo lindo de la escena, pero en verdad parecía de esas películas lagrimeras con finales de antología. Ni una sola palabra había sido dicha al azar, tan solo el guión actuaba de manera fría, recolectando cada una de las frases antes dichas por millones de actores en millones de veces repetidas una y otra ves y sin parar, una y otra ves. La naturaleza de las cosas se había dicho antes de llegar a la esquina acordada, necesariamente seria la belleza de las cosas, ante eso nada que pudiera pasar podría alterar la magnitud de su libreto. Imposible que ella fuera. Nunca nadie regreso del encuentro dicho, en derrota por lo verdadero de sus palabras. La vida, pensó, no puede ser atravesada de la forma cruel en que sus sentimientos fueron cortados por una lejanía equivocada, por una lejanía que el no aceptaba. Llorando frente a ella se igualaba la vida a una película furiosa.
